Todo cambio para bien, ya no espero a nadie, sonrío sin razones y la peleo por un día mas, pero de eso se trata la vida ¿no? vivir sin pensar y hablar sin motivo. Las preocupaciones se las llevo el viento, igual que a mi cordura. No me importa que piensen que me volví loca, que cambie, porque así me siento feliz.

Lo siento, pero… no creo en el amor. – dijo agachando la cabeza
- ¿Qué no crees en el amor? Pero si el amor lo es todo… -dijo sorprendido.- ¿entonces en que crees?
- Creo en la amistad, en el cariño, el aprecio, la alegría, la ternura, la pasión, el deseo, la atracción, la traición, la amargura, la tristeza, el rencor, los celos, el dolor…
- Todo eso es amor, cariño.
- No. Amor es… vacío, helado y en muchas ocasiones posesión. Yo no quiero ser la posesión de alguien. Todo lo que he dicho yo son sentimientos. Creo en los sentimientos, pero no en el amor. ¿Qué te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra amor?
- ¡uf! No se, me agarraste desprevenido. Supongo que… - se queda callado mirándola.
- ¿lo ves? El amor no es nada… es simplemente el nombre de un conjunto de sentimientos. Nada más… así que no puedo decirte “te quiero”, te voy a decir que te aprecio, que te deseo, que cuando estoy contigo me siento bien, que me atraes…
Él la agarra y la besa interrumpiéndola. Se aparta suavemente y se queda mirándola sonriendo. - Cada día me sorprendes más…



No hay comentarios:
Publicar un comentario